La VISIÓN de los NIÑOS y el FRACASO ESCOLAR

La VISIÓN de los NIÑOS y el FRACASO ESCOLAR

La VISIÓN de los NIÑOS y el FRACASO ESCOLAR, requieren Revisiones Oftalmológicas periódicamente. Existen problemas visuales que desde edades tempranas inciden directamente en la atención visual, provocando en los niños Fracaso Escolar “evitable”. Las revisiones oftalmológicas en los niños nos ayudan a prevenirlas y tratarlas, y de esta forma mejorar el rendimiento escolar de los más pequeños.

La visión se desarrolla desde el momento del nacimiento y hasta aproximadamente los 8 años de edad. Los controles visuales en edades tempranas de la vida nos permiten detectar precozmente las alteraciones visuales, que podrían ser causa de un fracaso escolar o de una deficiencia visual permanente.

¿Cómo advertir que el niño tiene problemas visuales?

Las capacidades de los niños disminuyen por las deficiencias visuales, causando un retraso en el proceso de aprendizaje.

Muchas veces son los profesores y educadores los que primero reparan en que el niño tiene un comportamiento inusual y se dan cuenta de síntomas, que podrían estar causados por la falta de visión.

Los niños con dificultades visuales pueden mostrar síntomas desde la edad pre-escolar (3-5 años)  como son el acercarse al televisor o aproximarse los objetos para verlos bien, la desviación de un ojo, parpadear o guiñar frecuentemente los ojos,  torcer la cabeza o cerrar un ojo cuando se fijan en algo, frotarse los ojos, salirse de los espacios al colorear y en definitiva mostrar escasa atención a las tareas y actividades visuales.

Estos síntomas se agudizan cuando inician la edad escolar a los 6 años y comienzan con la lecto-escritura. Podemos observar que tuercen la cabeza y adoptan posturas retorcidas para leer, saltan de reglón con facilidad o necesitan seguir el texto con el dedo, omiten palabras o letras, tienen mala letra  y todo esto les causa una dificultad en la velocidad de lecto-escritura y una mala comprensión de lo leído. Se quejan de dolores de cabeza y fatiga visual, se levantan frecuentemente para ver bien la pizarra y terminan presentando un bajo rendimiento escolar e incluso un mal comportamiento en la clase.

¿Cuáles son las alteraciones visuales más comunes en la infancia?

Posiblemente las afecciones visuales más frecuentes en los niños son los DEFECTOS REFRACTIVOS: Miopía, Hipermetropía y Astigmatismo.

  • Los niños miopes suelen tener dificultades para ver de lejos, y guiñan los ojos o se acercan para poder ver bien la pizarra.
  • Los hipermétropes por el contrario tienen mayores dificultades para ver de cerca y se quejan de dolores de cabeza, se frotan los ojos cuando trabajan, tienen dificultades con la lecto-escritura y en ocasiones pueden llegar a torcer un ojo.
  • Los niños con astigmatismo ven las imágenes torcidas tanto de lejos como de cerca, y por eso suelen tener mala letra y escribir algunas letras al revés, porque ellos lo ven así.

Los defectos refractivos de los niños deben ser corregidos con gafas. En ocasiones los padres son contrarios a ponerles gafas a los niños “para que no se les acostumbre la vista”, un concepto totalmente incorrecto, que puede llevar a una falta de visión definitiva y a un fracaso escolar. Las gafas no “curan” el defecto refractivo, pero le proporcionan al niño una buena visión para desarrollar sus tareas y permiten que el ojo desarrolle la visión correcta.

El ESTRABISMO es otra de las alteraciones visuales frecuentes en la infancia y es una desviación de los ojos, que ocurre cuando uno de los ojos no está alineado con el objeto que se mira.  Al inicio los niños suelen realizar guiños frecuentes o posiciones anormales de la cabeza (tortícolis). Al poco tiempo, se ponen en marcha mecanismos para anular la visión del ojo desviado y es necesario un tratamiento precoz para evitar la pérdida de visión del ojo desviado, conocida como ojo vago o “gandul”.

Tapar un ojo, en contra de la idea popular, no corrige el estrabismo, se utiliza para recuperar la visión del ojo vago. Para enderezar los ojos, si la causa es una función muscular anormal, el tratamiento es la cirugía sobre los músculos del ojo. En otros casos, la causa es un defecto refractivo y el tratamiento inicial son las gafas.

La AMBLIOPIA también llamada ojo vago o gandul se produce cuando el desarrollo de la visión en uno de los ojos es peor que en el otro ojo, por una diferencia de defecto refractivo entre los dos ojos o por un estrabismo en ocasiones indetectable estéticamente. Muchas veces los padres no se dan cuenta, pues el niño no manifiesta síntomas al ver correctamente con el otro ojo y por ello es fundamental la revisión oftalmológica de todos los niños a los 3 ó 4 años de edad.

El tratamiento comienza por la corrección del problema asociando los parches para tapar el ojo bueno y así estimular el desarrollo de la visión del ojo vago. Una vez desarrollada la visión viene la terapia ortóptica de desarrollar la visión binocular que nos permite integrar la visión de los dos ojos en una sola imagen tridimensional.

¿Cuál es la relación entre la visión y el aprendizaje?

Un bajo rendimiento escolar puede deberse a problemas visuales no diagnosticados. Todo niño antes de entrar en la escuela, debe tener bien desarrolladas las destrezas perceptuales y las visuales.

Las DESTREZAS que se adquieren durante el proceso del aprendizaje son:

  • Cognitivas, destrezas intelectuales que requieren los procesos del pensamiento.
  • Perceptuales, mediante las cuales se consigue una interpretación de la información recibida. Proporciona al niño el conocimiento de su mundo e implica una interacción activa con el medio ambiente en que se desenvuelve. Requiere del uso de los sentidos: vista, oído, gusto, tacto y olfato.
  • Motoras, mediante las cuales se controlan los movimientos
  • Perceptual-motoras, en la que participa el pensamiento, la interpretación y las destrezas del movimiento.

Dentro de las destrezas perceptuales figuran las DESTREZAS VISUALES, que todo niño debe tener bien desarrolladas para el aprendizaje de la lectura y son las siguientes:

Agudeza visual (visión central): Es la capacidad para percibir pequeños detalles. Su medida es muy importante, pues una disminución de la agudeza visual  puede deberse a enfermedades serias, además de defectos de refracción, estrabismos o ambliopías. Depende de la integridad y funcionalidad de los fotorreceptores de la retina, denominados conos, que son además responsables de la visión del color y de la visión diurna.

Triangulación ocular: Es la capacidad para converger ambos ojos para ver un texto o cualquier objeto de interés que esté cercano. Cuando miramos de lejos los ojos se colocan rectos hacia delante y al mirar de cerca convergen hacia dentro para alinear los ejes visuales. La disfunción de esta destreza conocida como insuficiencia de convergencia, da lugar a fatiga visual, visión doble y afecta considerablemente a la eficacia en la lectura.

Visión binocular: Es la capacidad para fusionar las imágenes del ojo derecho e izquierdo y obtener una imagen única y tridimensional. Con esta destreza se obtiene la percepción en profundidad (visión 3D) y se calculan las distancias. Una disfunción de este atributo visual da lugar a fatiga visual, visión doble, y afecta considerablemente a la eficacia en la lectura.

Motilidad ocular: Es la capacidad para mover ambos ojos de forma sincronizada como cuando se lee un texto. Los movimientos oculares precisos, sacádicos y de seguimiento, deben estar bien controlados para descodificar eficazmente cuando se aprende a leer. Una disfunción de esos movimientos puede dar lugar a que un estudiante sea un lector lento. Es importante que el oftalmólogo descarte un estrabismo latente que esté influyendo en el movimiento ocular.

Acomodación: Es la capacidad para mantener enfocados nítidamente los objetos situados a menos de 6 metros. Una deficiencia acomodativa produce fatiga visual, pero siempre debemos descartar un defecto de hipermetropía latente de fondo, que esté causando los síntomas acomodativos, y para ello debemos explorar al niño relajándole la acomodación con unas gotas que dilatan la pupila.

Flexibilidad acomodativa. Es la capacidad para enfocar y desenfocar cuando se cambia la mirada de una distancia de lejos a cerca y viceversa. Este proceso debe ser ágil y rápido para evitar momentos de desenfoque que  dificulte a los niños mantener la atención durante el desarrollo de la clase.

Concienciación periférica (visión periférica): Es la capacidad de ser consciente de la existencia de objetos estáticos, o en movimiento, que se encuentran alrededor del objeto sobre el que los ojos mantienen la fijación. Depende de los fotorreceptores de la retina denominados bastones, quienes además son responsables de la visión nocturna. Una pérdida de la visión periférica puede indicar una enfermedad ocular o sistémica.

Percepción visual: Es la capacidad para interpretar, analizar y proporcionar un significado de lo que se ve.

Integración visual motora. Es la capacidad coordinar el ojo con las diferentes partes del cuerpo, como con la mano y la pierna, permitiendo al niño escribir a mano de forma legible y copiar la información escrita en un libro o en la pizarra así como practicar deportes.

 ¿Qué hacer cuando sospechamos que el niño tiene una deficiencia visual y/o aprendizaje?

El rendimiento escolar depende de un desarrollo visual normal. Podemos cometer el error de pensar, que los niños no deben ir al oftalmólogo hasta que aprendan a leer, pero para entonces ya está prácticamente terminando su maduración visual y la rehabilitación visual y educativa ya no es tan efectiva. La primera revisión oftalmológica se recomienda a los 3 años de edad, pero la atención oftalmológica deberá ser más precoz cuando existen antecedentes familiares o los padres y educadores notan alguna deficiencia.

Cuando el rendimiento escolar del niño es bajo y/o los padres y educadores notan síntomas y comportamientos que podrían estar causados por la falta de visión hay que acudir al oftalmólogo. Los defectos visuales de los niños deben ser diagnosticados por el oftalmólogo, utilizando gotas que neutralizan la acomodación que podría enmascarar el cuadro visual.

El médico especialista en oftalmología  determinará la agudeza visual (incluso en los más pequeños con dibujos y símbolos) y podrá diagnosticar una patología ocular que puede ser desde un error refractivo corregible con gafas, a un estrabismo que precise gafas o quizás intervención quirúrgica, o cualquier enfermedad en las diferentes estructuras del ojo, que si no son tratadas precozmente podrían ser causa de un fracaso escolar o de una deficiencia visual permanente.

En ocasiones después de la revisión oftalmológica lo único que detectamos es una deficiencia de las destrezas visuales de percepción. En este casos el tratamiento es ortóptico, realizado por el optometrista especializado mediante ejercicios dirigidos a mejorar las destrezas visuales, que el niño necesita para el correcto aprendizaje y desarrollo.

El Instituto Oftalmológico Hoyos cuenta con un Departamento especializado en niños, donde oftalmólogos y optometrista trabajan conjuntamente en el diagnóstico y tratamiento de los trastornos visuales de los niños.

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