Las cataratas son una alteración del cristalino, la lente natural del ojo, que va perdiendo transparencia con el tiempo. Cuando esto ocurre, la luz no atraviesa el ojo con normalidad y la visión se vuelve progresivamente más borrosa, menos nítida y con peor calidad.
Aunque las cataratas son más frecuentes con la edad, también pueden aparecer antes por otros motivos, como determinados traumatismos, algunas enfermedades, ciertos medicamentos o desde el nacimiento.
En muchos casos, su evolución es lenta. Por eso, al principio puede pasar desapercibida y confundirse con un simple cambio de graduación o con una pérdida de visión propia del paso de los años.
¿Qué son las cataratas?
Dentro del ojo tenemos una lente natural llamada cristalino. Su función es enfocar correctamente las imágenes para que podamos ver con claridad tanto de lejos como de cerca.
Con el paso del tiempo, ese cristalino puede volverse opaco. A esa pérdida de transparencia la llamamos catarata.
Cuando aparece una catarata, la visión deja de ser limpia y precisa. El paciente puede notar que ve como a través de un cristal empañado, con menos contraste, menos luminosidad y más dificultad para distinguir los detalles.
La catarata no siempre avanza al mismo ritmo. En algunas personas evoluciona lentamente durante años y en otras empieza a afectar antes a actividades cotidianas como leer, conducir o reconocer rostros con claridad.
¿Por qué aparecen las cataratas?
La causa más habitual de las cataratas es el envejecimiento natural del ojo. Con los años, el cristalino cambia su estructura y pierde transparencia de forma progresiva.
Sin embargo, no todas las cataratas se deben únicamente a la edad. Existen otros factores que también pueden favorecer su aparición.
Cataratas relacionadas con la edad
Son las más frecuentes. Suelen aparecer a partir de los 60-65 años, aunque no siempre provocan molestias desde el principio.
Enfermedades generales
Algunas patologías, como la diabetes, pueden favorecer el desarrollo de cataratas o acelerar su evolución.
Medicamentos y otros factores
El uso prolongado de ciertos medicamentos, algunos traumatismos o determinadas alteraciones oculares también pueden influir en su aparición.
Cataratas congénitas
En algunos casos, la catarata está presente desde el nacimiento o aparece en edades muy tempranas. Este tipo de catarata requiere una valoración oftalmológica precoz para proteger el desarrollo visual del niño.
Síntomas habituales de las cataratas
Las cataratas no siempre producen síntomas intensos al inicio. De hecho, muchas personas tardan en identificar el problema porque la pérdida de visión suele ser gradual.
Estos son algunos de los signos más frecuentes:
Visión borrosa
Es uno de los síntomas más habituales. El paciente nota que ve peor, incluso con sus gafas habituales.
Pérdida de nitidez y contraste
La visión puede volverse menos clara, con más dificultad para distinguir contornos, detalles o cambios sutiles de color.
Mala visión nocturna
Conducir de noche o moverse en entornos con poca luz puede resultar más incómodo o inseguro.
Deslumbramientos y molestias con la luz
Las luces intensas, los faros de los coches o ciertos reflejos pueden molestar más de lo habitual.
Cambios frecuentes en la graduación
A veces, el paciente siente que sus gafas dejan de funcionar bien o necesita cambiarlas con más frecuencia.
Visión doble en un ojo
En algunos casos puede aparecer visión doble monocular o sensación de imagen duplicada.
Facilidad repentina para leer sin gafas
De forma paradójica, algunas personas notan que vuelven a leer de cerca sin gafas cuando antes las necesitaban. Aunque a veces puede parecer una mejora, también puede ser un signo de catarata.
¿Cómo evoluciona una catarata?
La catarata suele avanzar de forma progresiva. Al principio puede afectar muy poco a la visión, pero con el tiempo puede interferir cada vez más en tareas cotidianas.
No todos los pacientes la perciben igual. En algunos casos molesta especialmente al conducir, leer, trabajar con pantallas o realizar actividades que requieren buena visión de detalle. En otros, el problema principal aparece por la noche o con los reflejos.
Por eso, más allá del grado de opacidad del cristalino, también es importante valorar cómo está afectando esa catarata a la calidad de vida del paciente.
¿Cómo se diagnostican las cataratas?
El diagnóstico de una catarata se realiza mediante una exploración oftalmológica completa.
Durante la revisión, el oftalmólogo evalúa la transparencia del cristalino, la calidad de visión del paciente y el estado general del ojo. También valora si la pérdida visual se debe únicamente a la catarata o si existen otros factores asociados que puedan influir en la visión.
Un diagnóstico correcto es importante no solo para confirmar la presencia de catarata, sino también para determinar su grado de evolución y el momento adecuado para plantear el tratamiento si llega a ser necesario.
¿Cuándo conviene acudir al oftalmólogo?
Es recomendable solicitar una revisión si notas alguno de estos cambios:
- pérdida progresiva de visión
- visión borrosa o menos nítida
- más dificultad para conducir de noche
- deslumbramientos frecuentes
- cambios repetidos en la graduación
- peor calidad visual en tu día a día
También conviene realizar controles oftalmológicos periódicos a partir de cierta edad, especialmente si ya has empezado a notar cambios visuales o tienes antecedentes médicos que puedan influir en la salud ocular.
¿Las cataratas tienen tratamiento?
Cuando la catarata todavía no afecta de forma importante a la vida diaria, el oftalmólogo puede recomendar seguimiento y control evolutivo.
Sin embargo, cuando la pérdida de visión empieza a interferir en actividades habituales, puede ser el momento de valorar el tratamiento quirúrgico.
En estos casos, lo importante es estudiar cada situación de forma individual: no solo se tiene en cuenta el grado de catarata, sino también la calidad visual del paciente, sus necesidades diarias y el estado general del ojo.
Si quieres saber en qué consiste la intervención, cómo es el postoperatorio y qué tipos de lentes intraoculares pueden implantarse, puedes consultar nuestra página sobre cirugía de cataratas.
Cataratas congénitas
Las cataratas congénitas son aquellas que están presentes desde el nacimiento o se desarrollan en los primeros meses o años de vida.
Su detección precoz es especialmente importante porque, durante la infancia, la visión aún está en desarrollo. Si no se valoran y tratan a tiempo cuando es necesario, pueden afectar al correcto aprendizaje visual del niño.
Ante cualquier sospecha de alteración visual en un bebé o en un niño pequeño, es fundamental realizar una exploración oftalmológica especializada.
Preguntas frecuentes sobre las cataratas
¿Una catarata siempre avanza?
En general, la catarata suele evolucionar con el tiempo, aunque no siempre al mismo ritmo. Algunas progresan lentamente y otras afectan antes a la visión funcional del paciente.
¿Las cataratas pueden aparecer antes de los 65 años?
Sí. Aunque son más frecuentes con la edad, también pueden aparecer en personas más jóvenes por otros factores, como traumatismos, enfermedades, ciertos tratamientos o causas congénitas.
¿La catarata duele?
No suele producir dolor. Lo más habitual es que provoque una pérdida progresiva de calidad visual.
¿Se puede prevenir?
No siempre puede prevenirse, especialmente cuando está asociada al envejecimiento. Aun así, mantener controles oftalmológicos periódicos ayuda a detectarla a tiempo y a valorar su evolución.
¿La catarata puede causar una pérdida importante de visión?
Sí. Si progresa y no se valora adecuadamente, puede afectar de forma importante a la visión y a la autonomía del paciente.
¿Qué diferencia hay entre catarata y presbicia?
La presbicia es la pérdida de capacidad de enfoque de cerca relacionada con la edad. La catarata, en cambio, aparece cuando el cristalino pierde transparencia y empeora la calidad visual de forma más global.