LASIK vs SMILE
septiembre 16, 2026

LASIK vs SMILE: diferencias, ventajas y qué técnica puede ser más adecuada

LASIK y SMILE son dos técnicas de cirugía refractiva con láser destinadas a reducir la dependencia de gafas y lentillas, pero se diferencian principalmente en la forma de actuar sobre la córnea. En LASIK se crea un flap o colgajo corneal que se levanta para remodelar el tejido interno con láser; en SMILE, en cambio, se genera un pequeño lentículo dentro de la córnea que se extrae mediante una microincisión, sin necesidad de crear un flap. Ambas técnicas pueden ofrecer excelentes resultados en pacientes correctamente seleccionados, pero la opción más adecuada depende de factores como el defecto refractivo, las características de la córnea, la presencia de ojo seco, el estilo de vida y las necesidades visuales de cada persona.

Por este motivo, cuando se compara LASIK vs SMILE no resulta correcto afirmar que una técnica sea universalmente mejor que la otra. La verdadera cuestión es determinar cuál ofrece el mejor equilibrio entre eficacia, seguridad y características individuales para cada paciente.

LASIK vs SMILE: diferencias de un vistazo

Antes de analizar cada procedimiento en profundidad, esta tabla permite visualizar las principales diferencias entre ambas técnicas:

FactorLASIKSMILE
Modificación de la córneaRemodelación mediante láserExtracción de un lentículo corneal
Flap cornealNo
Acceso al tejido cornealMediante el levantamiento del flapMediante una pequeña incisión
Defectos refractivosPuede utilizarse para distintos defectos refractivos según indicaciónSe emplea principalmente para determinados casos de miopía y astigmatismo
Recuperación visual inicialHabitualmente rápidaHabitualmente rápida, aunque la evolución inicial puede ser diferente
Ojo secoPuede producir sequedad ocular transitoriaPuede afectar en menor medida a determinados nervios corneales
Riesgos asociados al flapExisten, aunque son poco frecuentesNo existen porque no se crea flap
Deportes de contactoRequiere valorar la existencia del flapPuede resultar especialmente interesante al no existir flap
Retoques posterioresExisten distintas posibilidadesDeben valorarse individualmente
Elección de la técnicaDepende del estudio ocularDepende del estudio ocular

Esta comparativa resume las diferencias principales, pero no permite decidir por sí sola qué cirugía es más conveniente. Una indicación correcta requiere estudiar la graduación, la córnea y el estado general de la superficie ocular.

¿Cómo funciona la cirugía LASIK?

LASIK es una de las técnicas de cirugía refractiva con láser más conocidas. Su objetivo consiste en modificar la curvatura de la córnea para conseguir que la luz se enfoque correctamente sobre la retina y mejorar así la visión sin corrección óptica.

El procedimiento se realiza creando inicialmente un flap corneal, es decir, una fina lámina de tejido en la parte anterior de la córnea. Este flap se levanta temporalmente para acceder al tejido situado debajo y realizar la remodelación necesaria.

Una vez terminada la corrección, el flap vuelve a colocarse sobre la córnea.

¿Qué ocurre con la córnea durante un LASIK?

La clave del LASIK está en que la corrección refractiva se realiza modificando de forma controlada la geometría corneal.

La cantidad y distribución del tejido tratado dependen del defecto refractivo que se quiera corregir y de las características anatómicas del ojo.

Por esta razón, antes de plantear la intervención se realizan diferentes pruebas diagnósticas destinadas a estudiar aspectos como la graduación, la forma de la córnea y su grosor.

El procedimiento no puede valorarse únicamente a partir del número de dioptrías. Dos pacientes con una graduación similar pueden presentar características corneales distintas y, por tanto, recibir indicaciones diferentes.

¿Qué problemas de visión puede corregir?

LASIK puede emplearse para tratar diferentes errores refractivos, entre ellos:

  • miopía;
  • astigmatismo;
  • hipermetropía.

La posibilidad de utilizar esta técnica y el rango de corrección adecuado deben determinarse tras una exploración oftalmológica completa.

¿Cómo funciona la técnica SMILE?

SMILE es también una técnica de cirugía refractiva basada en la modificación de la córnea, aunque utiliza un enfoque distinto.

En lugar de crear un flap corneal, el láser genera dentro de la córnea una pequeña porción de tejido denominada lentículo. Posteriormente, ese lentículo se extrae a través de una incisión de pequeño tamaño.

Al retirar esa cantidad de tejido, cambia la geometría de la córnea y se produce la corrección refractiva prevista.

¿Qué es el lentículo y cómo se extrae?

El lentículo es una fina porción de tejido corneal cuya forma y dimensiones se calculan en función de la corrección necesaria.

Una vez creado mediante láser, el cirujano accede a él a través de una pequeña apertura y procede a retirarlo.

Esta característica explica una de las diferencias fundamentales al comparar SMILE vs LASIK: SMILE permite realizar la corrección sin crear el flap corneal característico de LASIK.

¿Qué problemas de visión puede corregir?

SMILE se utiliza fundamentalmente en determinados pacientes con:

  • miopía;
  • astigmatismo asociado.

La indicación depende de la graduación, las características corneales y otros parámetros clínicos.

En caso de hipermetropía u otras situaciones refractivas, será el especialista quien determine qué procedimiento ofrece mejores posibilidades para ese paciente concreto.

Principales diferencias entre LASIK y SMILE

Aunque ambas técnicas persiguen un objetivo similar —corregir un error refractivo mediante una modificación controlada de la córnea—, el procedimiento quirúrgico es diferente.

Esta diferencia técnica tiene implicaciones sobre aspectos como el postoperatorio, el ojo seco, la práctica deportiva o las opciones disponibles ante determinadas graduaciones.

Flap corneal frente a microincisión

Esta es probablemente la diferencia más importante entre LASIK y SMILE.

LASIK crea un flap corneal. Ese flap permite acceder al tejido que posteriormente será remodelado.

SMILE no necesita crear un flap. El tejido necesario para realizar la corrección se extrae mediante una incisión pequeña.

La ausencia de flap hace que SMILE elimine específicamente los posibles problemas asociados a esta estructura.

Esto no significa que SMILE sea automáticamente más seguro en todos los pacientes. Cada técnica tiene sus propias indicaciones, limitaciones y posibles efectos adversos.

Diferencias en la recuperación visual

La recuperación después de una cirugía refractiva depende tanto de la técnica empleada como de la respuesta individual de cada ojo.

Tanto LASIK como SMILE se caracterizan por ofrecer habitualmente una recuperación funcional relativamente rápida cuando el procedimiento transcurre con normalidad.

Sin embargo, la velocidad con la que se estabiliza completamente la calidad visual puede variar.

Tras una cirugía refractiva pueden aparecer temporalmente síntomas como:

  • visión fluctuante;
  • sensación de cuerpo extraño;
  • sequedad ocular;
  • halos alrededor de las luces;
  • deslumbramientos;
  • sensibilidad ocular.

La existencia de alguna de estas molestias durante el postoperatorio no implica necesariamente que el resultado de la intervención vaya a ser negativo.

El seguimiento oftalmológico permite comprobar la evolución y detectar cualquier alteración que requiera tratamiento.

LASIK vs SMILE y ojo seco

El ojo seco es uno de los factores que más interés genera al comparar LASIK y SMILE.

La córnea posee una gran cantidad de terminaciones nerviosas implicadas, entre otras funciones, en los mecanismos relacionados con la sensibilidad corneal y la superficie ocular.

Al crear un flap, LASIK afecta a parte de estas estructuras nerviosas. SMILE, al realizarse mediante una incisión más reducida y sin flap, puede preservar en mayor medida determinadas fibras nerviosas de la córnea.

Por esta razón, en ciertos pacientes SMILE puede asociarse a una menor alteración de la superficie ocular durante el postoperatorio.

No obstante, esto no significa que después de SMILE sea imposible desarrollar síntomas de ojo seco. La sequedad ocular puede aparecer después de ambas técnicas.

Cuando el paciente ya presenta síntomas de ojo seco antes de operarse, resulta especialmente importante estudiar y tratar correctamente la superficie ocular antes de decidir la intervención.

LASIK o SMILE para personas que practican deporte

El tipo de actividad física habitual también puede formar parte de la decisión.

En LASIK permanece el flap corneal creado durante la intervención. Aunque las complicaciones relacionadas con él son poco habituales una vez superado el periodo inicial de recuperación, esta característica anatómica puede cobrar especial importancia en personas expuestas a impactos directos sobre el ojo.

SMILE no crea un flap.

Por este motivo, la ausencia de flap puede ser una característica interesante en personas que practican deportes de contacto o actividades con riesgo elevado de traumatismos oculares.

Esto no convierte automáticamente SMILE en la única alternativa para deportistas. La graduación, las características corneales y el resto del estudio preoperatorio siguen teniendo prioridad a la hora de establecer una indicación.

LASIK vs SMILE según el defecto refractivo

El tipo de graduación es otro de los factores determinantes al comparar ambas técnicas.

LASIK vs SMILE para miopía

La miopía es uno de los principales defectos refractivos tratados mediante cirugía láser.

Tanto LASIK como SMILE pueden utilizarse en determinados pacientes miopes, siempre que las características del ojo permitan realizar la intervención con seguridad.

La elección no depende exclusivamente del número de dioptrías.

El especialista también debe analizar factores como:

  • grosor corneal;
  • forma y regularidad de la córnea;
  • estabilidad de la graduación;
  • calidad de la superficie ocular;
  • presencia de otras alteraciones;
  • expectativas visuales.

Por este motivo, dos pacientes con la misma miopía pueden recibir recomendaciones diferentes.

LASIK vs SMILE para astigmatismo

El astigmatismo se produce cuando la superficie ocular presenta una curvatura que provoca que la luz no se enfoque de manera uniforme.

Puede aparecer de forma aislada o acompañando a otros defectos refractivos, especialmente la miopía.

Ambas técnicas pueden utilizarse en determinados casos de astigmatismo, pero la elección dependerá tanto de la cantidad y características del defecto como de la anatomía corneal.

La precisión de la indicación resulta especialmente importante cuando existen combinaciones refractivas complejas.

¿Qué ocurre con la hipermetropía?

La hipermetropía requiere una estrategia de corrección diferente a la utilizada para la miopía.

LASIK puede emplearse en determinados pacientes hipermétropes cuando el estudio preoperatorio confirma que existe una indicación adecuada.

La posibilidad de utilizar SMILE depende de las indicaciones disponibles y del caso concreto, por lo que no debe asumirse que todas las técnicas refractivas permiten corregir los mismos defectos o el mismo rango de graduaciones.

Ventajas y limitaciones de LASIK frente a SMILE

Más que preguntar cuál tiene más ventajas, resulta más útil analizar qué características de cada técnica tienen relevancia para cada paciente.

Ventajas y limitaciones de LASIK

Entre las características de LASIK se encuentran:

  • amplia experiencia acumulada en cirugía refractiva;
  • posibilidad de tratar distintos tipos de defecto refractivo según la indicación;
  • recuperación visual inicial habitualmente rápida;
  • distintas opciones para valorar correcciones posteriores.

Su principal particularidad frente a SMILE es la creación de un flap corneal.

Este elemento forma parte del propio procedimiento y debe tenerse en cuenta al valorar aspectos como la superficie ocular, los traumatismos o determinados deportes.

Ventajas y limitaciones de SMILE

Entre las características de SMILE destaca especialmente:

  • ausencia de flap corneal;
  • acceso mediante una incisión pequeña;
  • menor alteración de determinadas estructuras nerviosas corneales;
  • interés potencial en pacientes con determinados perfiles de sequedad ocular;
  • ausencia de complicaciones específicamente relacionadas con un flap.

Como cualquier procedimiento quirúrgico, SMILE también posee criterios concretos de selección y no resulta adecuado para todos los defectos refractivos ni para todos los ojos.

Por ello, una técnica menos invasiva desde el punto de vista del acceso corneal no debe interpretarse automáticamente como una técnica superior en todos los casos.

LASIK vs SMILE: ¿cuál tiene menos riesgos?

No existe una respuesta universal.

LASIK y SMILE son procedimientos diferentes y, por tanto, su perfil de riesgos tampoco es exactamente el mismo.

Tras cualquiera de las dos técnicas pueden aparecer temporalmente alteraciones como:

  • sequedad ocular;
  • visión fluctuante;
  • halos;
  • deslumbramientos;
  • molestias o sensibilidad ocular;
  • corrección refractiva diferente de la inicialmente prevista.

Además, como ocurre con cualquier cirugía, existen complicaciones menos frecuentes que deben explicarse durante el consentimiento informado.

La diferencia relevante está en que SMILE no puede presentar complicaciones específicas de un flap porque no se crea esta estructura, mientras que LASIK posee otras características que pueden resultar favorables en determinados pacientes.

Por ello, hablar de seguridad exige relacionar siempre el procedimiento con el perfil individual de la persona que va a operarse.

Una técnica correctamente indicada puede ofrecer un perfil muy favorable, mientras que una técnica inadecuada para las características del ojo puede aumentar innecesariamente los riesgos.

Halos, deslumbramientos y sequedad ocular

Los halos nocturnos, los deslumbramientos y la sensación de sequedad son algunas de las molestias que pueden aparecer durante el periodo de adaptación después de una cirugía refractiva.

En muchos casos son transitorias y disminuyen a medida que progresa la recuperación.

La probabilidad y duración de estos síntomas puede depender de múltiples factores, entre ellos:

  • características de la córnea;
  • graduación previa;
  • calidad de la película lagrimal;
  • técnica empleada;
  • respuesta individual a la intervención.

El estudio preoperatorio permite detectar determinados factores de riesgo y establecer expectativas realistas sobre la recuperación.

¿Se pueden realizar retoques después de LASIK o SMILE?

En algunos pacientes puede quedar una pequeña graduación residual después de una cirugía refractiva o producirse cambios visuales con el paso del tiempo.

Esto no significa que todos los pacientes necesiten una nueva intervención.

Cuando se plantea un retoque, el oftalmólogo debe comprobar nuevamente:

  • la graduación existente;
  • la estabilidad de esa graduación;
  • el grosor y características de la córnea;
  • la técnica utilizada previamente;
  • el estado de la superficie ocular;
  • el tiempo transcurrido desde la intervención.

Después de LASIK existen diferentes estrategias para valorar una corrección adicional.

Tras SMILE también pueden estudiarse alternativas cuando sea necesario, aunque la estrategia quirúrgica no tiene por qué ser idéntica.

Por tanto, la facilidad para realizar un retoque es otro de los elementos que puede formar parte de la decisión inicial entre LASIK o SMILE.

LASIK o SMILE según el perfil del paciente

La cirugía refractiva no debería seleccionarse únicamente comparando ventajas generales.

El objetivo del estudio preoperatorio es determinar si una persona es candidata a cirugía y, en caso afirmativo, qué procedimiento resulta más razonable para sus ojos.

En pacientes con miopía

LASIK y SMILE pueden ser opciones en determinados casos de miopía.

La decisión dependerá del número de dioptrías, de la cantidad de tejido corneal disponible, de la geometría corneal y del resto de parámetros analizados durante el estudio.

En pacientes con astigmatismo

El grado y características del astigmatismo deben estudiarse de manera individual.

No todos los astigmatismos son iguales y la indicación quirúrgica puede cambiar en función de su magnitud, orientación y asociación con otros defectos refractivos.

En pacientes con tendencia al ojo seco

Cuando existe sequedad ocular previa, la superficie del ojo necesita una evaluación especialmente cuidadosa.

Dependiendo de su causa y gravedad, puede ser recomendable tratar primero el problema antes de plantear cualquier cirugía refractiva.

Una vez estabilizada la superficie ocular, el especialista puede valorar qué procedimiento altera menos los factores relevantes en ese paciente.

En personas que practican deportes de contacto

En actividades donde existe riesgo de recibir impactos alrededor de los ojos, la ausencia de flap de SMILE puede convertirse en un factor que el cirujano tenga en consideración.

Sin embargo, esta característica debe analizarse junto al resto del estudio ocular y no de forma aislada.

Cuando existe una graduación elevada

Una graduación alta no implica automáticamente que LASIK o SMILE sean imposibles, pero hace todavía más importante estudiar la cantidad de tejido corneal necesaria para conseguir la corrección.

La seguridad estructural de la córnea debe situarse siempre por encima del objetivo de eliminar completamente las gafas.

En algunos pacientes, el estudio puede concluir que otra técnica de corrección visual resulta más apropiada.

¿Cómo se decide entre LASIK y SMILE?

La elección entre ambas técnicas comienza con un estudio oftalmológico preoperatorio completo.

Entre los parámetros que pueden analizarse se encuentran:

  • tipo y cantidad de graduación;
  • estabilidad del defecto refractivo;
  • grosor de la córnea;
  • geometría corneal;
  • regularidad de la superficie corneal;
  • calidad de la película lagrimal;
  • presencia de ojo seco;
  • salud general del ojo;
  • edad;
  • actividad profesional;
  • práctica deportiva;
  • expectativas visuales del paciente.

Estos datos permiten establecer algo mucho más importante que una simple comparación de ventajas: la indicación personalizada.

La cirugía refractiva moderna ofrece distintas alternativas precisamente porque no todos los ojos tienen las mismas características.

LASIK vs SMILE: ¿cuál es mejor?

No existe una técnica universalmente mejor entre LASIK y SMILE.

LASIK puede resultar especialmente adecuado en determinados defectos refractivos y perfiles corneales, mientras que SMILE puede aportar ventajas específicas en otros pacientes gracias, entre otras características, a la ausencia de flap.

La mejor técnica será aquella que consiga corregir el defecto visual manteniendo un adecuado margen de seguridad para las características particulares del ojo.

Por eso, una decisión basada únicamente en factores como “qué técnica es más nueva”, “cuál utiliza una incisión más pequeña” o “cuál recupera antes” puede resultar insuficiente.

El factor decisivo debe ser siempre el estudio oftalmológico individualizado.

En el Instituto Oftalmológico Hoyos, la valoración previa permite estudiar las características oculares y determinar qué alternativas de corrección visual pueden resultar adecuadas para cada paciente.

Preguntas frecuentes sobre LASIK y SMILE

¿SMILE provoca menos ojo seco que LASIK?

SMILE puede alterar en menor medida determinadas fibras nerviosas de la córnea al no requerir la creación de un flap, lo que puede resultar favorable desde el punto de vista de la superficie ocular en ciertos pacientes.
Sin embargo, el ojo seco puede aparecer después de cualquiera de las dos técnicas.
Además, un paciente que ya presenta sequedad ocular necesita una valoración específica antes de someterse a cirugía refractiva.

¿Cuál permite recuperar antes la visión?

Las dos técnicas permiten habitualmente una recuperación funcional rápida, aunque la evolución visual inicial puede ser diferente entre pacientes y procedimientos.
No debería elegirse una técnica basándose exclusivamente en uno o dos días de diferencia potencial durante el postoperatorio.
El objetivo prioritario es conseguir un resultado visual seguro y estable a largo plazo.

¿SMILE es más seguro que LASIK?

No puede afirmarse de manera general que SMILE sea más seguro que LASIK para todos los pacientes.
Cada procedimiento presenta características diferentes.
SMILE elimina específicamente los riesgos relacionados con la existencia de un flap, pero la seguridad global de cualquier cirugía refractiva depende especialmente de realizar una correcta selección del paciente.

¿Qué técnica es mejor para corregir la miopía?

Tanto LASIK como SMILE pueden utilizarse para corregir determinados casos de miopía.
La técnica más apropiada depende de la graduación, el grosor y la forma de la córnea, la superficie ocular y otros parámetros obtenidos durante el estudio preoperatorio.

¿LASIK o SMILE son mejores para el astigmatismo?

No existe una técnica mejor para todos los tipos de astigmatismo.
El especialista debe estudiar las características del defecto refractivo y determinar qué procedimiento puede ofrecer una corrección más adecuada en cada caso.

¿Se puede corregir la hipermetropía con SMILE?

Las indicaciones de SMILE no son idénticas a las de LASIK y pueden depender de la técnica disponible y de las características del paciente.
En personas con hipermetropía, el oftalmólogo deberá analizar qué procedimiento de cirugía refractiva resulta más adecuado en función del estudio ocular.

¿Qué técnica puede ser más adecuada para deportistas?

En deportes con riesgo elevado de traumatismo ocular, la ausencia de flap de SMILE puede ser un factor favorable a tener en cuenta.
Sin embargo, ser deportista no determina por sí solo la técnica quirúrgica.
La decisión debe integrar la graduación, las características corneales y el resto de parámetros clínicos.

¿Cuánto duran los resultados de LASIK y SMILE?

Ambas técnicas modifican de manera permanente la forma de la córnea tratada.
Sin embargo, los ojos pueden experimentar cambios naturales con el paso de los años.
La cirugía refractiva no detiene procesos relacionados con la edad ni garantiza que la graduación permanezca idéntica durante toda la vida.

¿Se puede volver a operar después de LASIK o SMILE?

En determinados pacientes puede plantearse una nueva corrección si aparece una graduación residual o se producen cambios posteriores.
La posibilidad y técnica del retoque dependerán de la cirugía previa, la graduación actual, la córnea y el resto del estudio ocular.

Conclusión: la elección entre LASIK y SMILE debe ser personalizada

La principal diferencia entre LASIK y SMILE está en la forma de acceder y modificar el tejido corneal: LASIK utiliza un flap para posteriormente remodelar la córnea, mientras que SMILE extrae un lentículo a través de una pequeña incisión y no requiere crear ese flap.

A partir de esa diferencia surgen distintas implicaciones relacionadas con el ojo seco, la práctica deportiva, el tipo de defecto refractivo, la recuperación y las opciones quirúrgicas posteriores.

Sin embargo, ninguna de estas características permite determinar por sí sola qué técnica es mejor para una persona.

La decisión debe basarse en un estudio detallado de la graduación, el grosor y la forma de la córnea, la superficie ocular, el estilo de vida y las expectativas visuales. La valoración por un especialista en cirugía refractiva es, por tanto, el paso fundamental para determinar si LASIK, SMILE u otra alternativa puede ofrecer el mejor equilibrio entre corrección visual y seguridad.

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