Cataratas
julio 2, 2026

¿Qué son las cataratas? Síntomas, causas y tratamiento explicado por un oftalmólogo

Las cataratas son la pérdida progresiva de transparencia del cristalino, la lente natural del ojo. Cuando el cristalino se vuelve opaco, la luz no entra de forma limpia hacia la retina y la visión empieza a verse borrosa, nublada o apagada, como si se mirara a través de un cristal empañado.

Desde el punto de vista oftalmológico, una catarata no es una “telilla” que crece sobre el ojo ni una enfermedad externa visible a simple vista en sus fases iniciales. Es un cambio interno del cristalino. Esta estructura, que en condiciones normales es transparente, va perdiendo claridad con el paso del tiempo o por determinados factores de riesgo.

El síntoma más habitual es una pérdida gradual de visión. Al principio puede pasar desapercibida, porque muchas personas se adaptan poco a poco: necesitan más luz para leer, notan que las gafas ya no corrigen igual o perciben los colores menos vivos. Con el avance de la catarata, la visión borrosa puede interferir en tareas cotidianas como conducir, leer, ver la televisión o reconocer rostros a distancia.

Qué es exactamente una catarata

Una catarata aparece cuando el cristalino, que funciona como una lente transparente dentro del ojo, pierde su claridad natural. El cristalino se encuentra detrás del iris y ayuda a enfocar las imágenes sobre la retina. Para que la visión sea nítida, la luz debe atravesarlo sin obstáculos.

Cuando las proteínas del cristalino se alteran y se agrupan, la lente se vuelve menos transparente. Esa opacidad impide que la luz pase correctamente y provoca una imagen menos definida. Por eso el paciente puede describir la visión como borrosa, turbia, amarillenta o con falta de contraste.

El oftalmólogo suele explicar las cataratas con una comparación sencilla: es parecido a mirar a través de una ventana empañada. La imagen sigue estando ahí, pero pierde nitidez, brillo y precisión. Esta sensación puede variar según el tipo de catarata, su localización y el grado de evolución.

Las cataratas suelen desarrollarse de manera lenta. En muchos casos afectan a ambos ojos, aunque no siempre avanzan al mismo ritmo. Una persona puede notar mucha dificultad en un ojo y conservar una visión relativamente buena en el otro durante un tiempo.

Por qué aparecen las cataratas

La causa más frecuente de las cataratas es el envejecimiento natural del cristalino. A partir de la edad adulta, el cristalino empieza a sufrir cambios progresivos. Con los años, sus fibras se compactan, sus proteínas pierden organización y la transparencia disminuye.

Esto no significa que todas las cataratas aparezcan exactamente a la misma edad ni que evolucionen igual en todos los pacientes. Hay personas que mantienen buena visión durante muchos años y otras que desarrollan cataratas antes por factores añadidos.

Entre los factores que pueden favorecer su aparición se encuentran la diabetes, el tabaquismo, la exposición prolongada a la radiación ultravioleta sin protección, los traumatismos oculares, la inflamación intraocular, algunas cirugías previas y el uso prolongado de medicamentos como los corticoides.

También existen cataratas congénitas, presentes desde el nacimiento o desarrolladas durante la infancia. Son menos frecuentes que las asociadas a la edad, pero requieren una valoración oftalmológica cuidadosa porque pueden afectar al desarrollo visual.

[Enlace interno recomendado: factores de riesgo de las cataratas]

Síntomas más frecuentes de las cataratas

Los síntomas de las cataratas suelen aparecer poco a poco. Por eso, en fases iniciales, muchas personas creen que simplemente necesitan cambiar la graduación de sus gafas. Sin embargo, cuando el problema está en la transparencia del cristalino, la corrección óptica puede mejorar solo parcialmente la visión.

Los signos más habituales son:

  • Visión borrosa, nublada o tenue.
  • Sensación de mirar a través de un cristal sucio o empañado.
  • Mayor dificultad para ver de noche.
  • Deslumbramientos con faros, lámparas o luz solar intensa.
  • Halos alrededor de las luces.
  • Colores menos vivos, apagados o amarillentos.
  • Necesidad frecuente de cambiar la graduación.
  • Dificultad para leer con poca luz.
  • Pérdida de contraste.
  • Visión doble en un solo ojo en algunos casos.

Una señal muy típica es que el paciente nota que “ve, pero no ve claro”. Es decir, puede distinguir objetos, pero pierde definición. Esta diferencia es importante, porque las cataratas no siempre producen una pérdida brusca de visión, sino una reducción progresiva de la calidad visual.

Cómo saber si puede ser catarata

La sospecha de catarata aparece cuando la visión empeora de forma gradual y no mejora lo suficiente con gafas nuevas. También cuando la persona empieza a necesitar más luz para actividades habituales, se deslumbra con facilidad o nota que conducir de noche se vuelve incómodo.

El oftalmólogo valora varios aspectos antes de confirmar el diagnóstico. No basta con que el paciente refiera visión borrosa, porque este síntoma también puede aparecer en otras alteraciones oculares. Por eso es necesario revisar la agudeza visual, el estado del cristalino y la salud general del ojo.

En consulta, el especialista puede observar directamente la opacidad del cristalino mediante exploración con lámpara de hendidura. Esta prueba permite ver con aumento las estructuras del ojo y determinar si existe catarata, qué tipo es y hasta qué punto puede estar afectando a la visión.

También se evalúa la retina, la presión intraocular y otros elementos importantes para descartar enfermedades asociadas o problemas que puedan influir en el resultado visual.

[Enlace interno recomendado: diagnóstico de cataratas]

Tipos de cataratas

No todas las cataratas son iguales. Aunque el resultado final sea una pérdida de transparencia del cristalino, pueden clasificarse según su causa, su localización o el momento en el que aparecen.

Catarata senil

Es la más frecuente y se relaciona con el envejecimiento. Suele avanzar lentamente y afectar a personas mayores, aunque puede empezar a desarrollarse antes de que los síntomas sean evidentes.

Catarata congénita

Está presente desde el nacimiento o aparece durante la infancia. Su importancia depende del grado de opacidad y de si interfiere en el desarrollo visual del niño. En estos casos, la valoración temprana es fundamental.

Catarata traumática

Aparece tras un golpe, herida o lesión ocular. Puede desarrollarse poco después del traumatismo o años más tarde, dependiendo del daño producido en el cristalino.

Catarata metabólica

Está relacionada con enfermedades generales, como la diabetes. En estos pacientes, el control médico y oftalmológico es especialmente importante.

Catarata por medicamentos

Algunos tratamientos prolongados, especialmente con corticoides, pueden aumentar el riesgo de desarrollar cataratas. El paciente no debe suspender ningún medicamento por su cuenta, pero sí conviene informar al oftalmólogo de los tratamientos que utiliza.

Catarata nuclear, cortical y subcapsular

También pueden clasificarse según la zona del cristalino afectada. La catarata nuclear afecta al centro del cristalino; la cortical, a la zona periférica; y la subcapsular posterior, a la parte posterior. Cada una puede producir síntomas algo distintos, como mayor deslumbramiento, pérdida de contraste o dificultad marcada para leer.

Diferencia entre cataratas, vista cansada y graduación

Una duda frecuente es si la visión borrosa se debe a cataratas, presbicia, miopía, hipermetropía o astigmatismo. Aunque todas estas situaciones pueden afectar a la visión, no son lo mismo.

La presbicia o vista cansada aparece por la pérdida de capacidad de enfoque de cerca, especialmente a partir de los 40-45 años. La miopía dificulta la visión lejana. La hipermetropía puede afectar a la visión cercana y, en algunos casos, también a la lejana. El astigmatismo produce distorsión o visión poco definida.

La catarata, en cambio, afecta a la transparencia del cristalino. Por eso, aunque se ajuste la graduación, la calidad visual puede seguir siendo mala si la opacidad es significativa. El paciente puede notar que las gafas “ya no son suficientes” o que cambia de graduación con frecuencia sin conseguir una visión clara y estable.

Diagnóstico de las cataratas

El diagnóstico de las cataratas se realiza mediante una exploración oftalmológica completa. El especialista no solo confirma si existe opacidad del cristalino, sino que también determina si esa catarata explica los síntomas del paciente.

Las pruebas habituales incluyen la medición de la agudeza visual, la graduación, la exploración con lámpara de hendidura, la valoración de la presión intraocular y el examen del fondo de ojo cuando es posible.

En pacientes con cataratas avanzadas, a veces el cristalino opaco dificulta ver correctamente la retina. En esos casos, el oftalmólogo puede solicitar pruebas complementarias para valorar el estado ocular antes de plantear una cirugía.

El diagnóstico también sirve para decidir el momento adecuado del tratamiento. No todas las cataratas deben operarse en cuanto aparecen. La decisión depende de cuánto afectan a la vida diaria, de la visión del paciente, de sus necesidades visuales y del estado general del ojo.

Tratamiento de las cataratas

No existen gotas, medicamentos ni ejercicios visuales capaces de eliminar una catarata ya formada. En fases iniciales, algunas medidas pueden ayudar temporalmente: mejorar la iluminación, actualizar la graduación de las gafas, utilizar filtros solares adecuados o evitar conducir de noche si hay mucho deslumbramiento.

Sin embargo, cuando la catarata limita la visión de forma significativa, el tratamiento definitivo es quirúrgico. La cirugía consiste en retirar el cristalino opacificado y sustituirlo por una lente intraocular artificial.

Esta lente se calcula de forma personalizada para cada ojo. Su objetivo es recuperar la transparencia perdida y mejorar el enfoque visual. Según el caso, pueden valorarse distintos tipos de lentes intraoculares, teniendo en cuenta la salud ocular, la graduación previa, las necesidades del paciente y las expectativas realistas de visión.

Cuándo conviene operar una catarata

El momento de operar una catarata no depende solo de que exista opacidad en el cristalino. Depende, sobre todo, de cómo afecta a la calidad de vida del paciente.

El oftalmólogo puede recomendar la cirugía cuando la catarata dificulta leer, conducir, trabajar, ver la televisión, caminar con seguridad, reconocer caras o realizar actividades habituales. También puede indicarse si la catarata impide explorar correctamente la retina o tratar otras enfermedades oculares.

En general, no es necesario esperar a que la catarata esté “madura” o muy avanzada. De hecho, operar cataratas excesivamente evolucionadas puede hacer que la intervención sea más compleja. La decisión debe individualizarse tras una valoración oftalmológica.

La cirugía de cataratas suele ser ambulatoria. Esto significa que el paciente no necesita ingreso hospitalario en la mayoría de los casos. La recuperación visual puede ser rápida, aunque depende de cada ojo y de si existen otras enfermedades asociadas.

¿Se pueden prevenir las cataratas?

No siempre es posible evitar la aparición de cataratas, especialmente cuando están relacionadas con la edad. Sin embargo, sí pueden adoptarse medidas que ayudan a cuidar el cristalino y reducir algunos factores de riesgo.

El uso de gafas de sol con protección ultravioleta, evitar el tabaco, controlar adecuadamente la diabetes, mantener revisiones oftalmológicas periódicas y no abusar de corticoides sin control médico son hábitos importantes para la salud ocular.

También es recomendable consultar ante cualquier cambio visual persistente. La detección temprana permite distinguir si la pérdida de visión se debe a una catarata o a otro problema ocular que requiera atención específica.

Cuándo acudir al oftalmólogo

Debe solicitarse una revisión oftalmológica si aparece visión borrosa progresiva, dificultad para ver de noche, deslumbramientos frecuentes, halos alrededor de las luces, cambios repetidos de graduación o pérdida de intensidad en los colores.

También conviene acudir si la visión empeora de forma repentina, si aparece dolor ocular, pérdida brusca de visión, flashes, manchas negras o deformación de las imágenes. Estos síntomas no son típicos de una catarata simple y pueden indicar otros problemas que requieren atención rápida.

En el caso de las cataratas, la revisión permite confirmar el diagnóstico, valorar el grado de opacidad y decidir si basta con seguimiento o si conviene plantear tratamiento quirúrgico.

Conclusión

Las cataratas son una alteración muy frecuente del cristalino y consisten en la pérdida de transparencia de la lente natural del ojo. Suelen aparecer con la edad, aunque también pueden relacionarse con diabetes, traumatismos, exposición solar, inflamaciones oculares o determinados medicamentos.

Sus síntomas principales son visión borrosa, deslumbramientos, halos, dificultad para ver de noche, colores apagados y cambios frecuentes de graduación. El diagnóstico debe realizarlo un oftalmólogo mediante una exploración completa.

Cuando la catarata afecta de forma importante a la vida diaria, el tratamiento definitivo es la cirugía, que permite sustituir el cristalino opaco por una lente intraocular artificial. La decisión de operar debe tomarse de forma individualizada, según la visión del paciente, sus necesidades y el estado general del ojo.

Preguntas frecuentes sobre las cataratas

¿Las cataratas son una telilla en el ojo?

No. Una catarata no es una telilla externa. Es una opacidad del cristalino, una lente natural situada dentro del ojo.

¿Las cataratas se curan con gotas?

No. Actualmente, no existen gotas ni medicamentos que eliminen una catarata ya formada. El tratamiento definitivo es la cirugía.

¿Las cataratas pueden dejar ciego?

Las cataratas pueden causar una pérdida importante de visión si avanzan mucho, pero en la mayoría de los casos pueden tratarse mediante cirugía. Es importante no retrasar la revisión oftalmológica cuando la visión empieza a limitar la vida diaria.

¿Duelen las cataratas?

No suelen doler. La catarata produce pérdida progresiva de visión, deslumbramientos o visión nublada, pero no dolor. Si hay dolor ocular, debe valorarse otra posible causa.

¿A qué edad aparecen las cataratas?

Son más frecuentes con el envejecimiento, especialmente a partir de edades avanzadas. Sin embargo, pueden aparecer antes por diabetes, traumatismos, predisposición individual, medicamentos o enfermedades oculares.

¿Cuándo hay que operar una catarata?

Se recomienda valorar la cirugía cuando la catarata afecta a actividades cotidianas como leer, conducir, trabajar, caminar con seguridad o ver con nitidez pese al uso de gafas.

¿Puede volver a salir una catarata después de operar?

La catarata como tal no vuelve a aparecer, porque el cristalino opaco se sustituye por una lente intraocular. En algunos casos puede opacificarse la cápsula posterior que sostiene la lente, algo que tiene tratamiento específico.

¿Las cataratas afectan a los dos ojos?

Pueden afectar a ambos ojos, aunque no siempre evolucionan al mismo ritmo. Un ojo puede necesitar tratamiento antes que el otro.

¿Se puede conducir con cataratas?

Depende del grado de visión. Si hay deslumbramientos, dificultad nocturna o visión borrosa, conducir puede ser inseguro. El oftalmólogo debe valorar si la visión cumple las condiciones adecuadas.

¿Cómo se detectan las cataratas?

Se detectan mediante una revisión oftalmológica completa, que incluye medición de visión, exploración del cristalino con lámpara de hendidura y valoración general del ojo.

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