RETINOPATÍA DIABÉTICA

En los países industrializados, la diabetes es una de las principales causas de pérdida visual previsible entre la población adulta.
RETINOPATÍA DIABÉTICA

En los países industrializados, la diabetes es una de las principales causas de pérdida visual previsible entre la población adulta. El riesgo de ceguera en la población diabética es veinticinco veces mayor que en la población general. Con un estricto control de la glucemia, es posible reducir hasta en un 80% la progresión de la retinopatía diabética, enfermedad de los ojos producida por la diabetes, y la foto coagulación con láser de la retina afectada puede evitar más del 50% de las cegueras.

¿Qué es la retinopatía diabética? Es una complicación ocular de la diabetes, causada por el deterioro de los vasos sanguíneos que nutren la retina. Estos vasos sanguíneos debilitados pueden dejar salir líquido o sangre que encharcan la retina, y la falta de irrigación sanguínea de la retina induce la formación de nuevos vasos, muy frágiles y que sangran con facilidad.

¿Qué personas están más afectadas? La aparición de la retinopatía diabética está en relación con el tiempo que hace que el paciente padece diabetes, y no guarda relación con el tipo de diabetes, es decir afecta igualmente a pacientes dependientes de la insulina y los que se controlan con pastillas o dietas. Alrededor del 60% de los pacientes de 15 años o más de evolución presentan vasos sanguíneos dañados en los ojos, pero sólo algunos de ellos tienen problemas serios de visión y desarrollan ceguera.

¿Cuáles son sus síntomas? Los síntomas de la retinopatía diabética no siempre son claramente percibidos a tiempo por los pacientes. En algunos casos puede darse una disminución gradual de la visión y en otros una dificultad para realizar trabajos en visión próxima. Cuando ocurren las hemorragias, la vista se nubla (percepción de “manchas”) o el paciente percibe una pérdida súbita de la visión.

¿Cuál es su tratamiento? El mejor tratamiento siempre es el diagnóstico precoz y para ello se recomienda a los diabéticos una visita oftalmológica anual, con estudio del fondo de ojo para poder analizar los cambios que aparecen en su retina. En muchos casos no será necesario ningún tipo de tratamiento, pero cuando sí sea necesario, el tratamiento más eficaz consiste en el empleo del láser para cerrar o fotocoagular los vasos sanguíneos que presentan problemas, y pueden ser de gran ayuda las inyecciones intravítreas para facilitar la eliminación de los vasos sanguíneos anómalos del diabético. Pero el éxito en el tratamiento de la retinopatía diabética no depende tan sólo de la detección precoz, la vigilancia y el tratamiento por parte del oftalmólogo, sino también de la actitud del propio paciente al cumplir con la dieta y los tratamientos recomendados para controlar la diabetes.

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